Aquí estamos. Me toma tiempo salir de mi mundo, de navegar en mis pensamientos y sueños, porque es muy cómodo permanecer en silencio e inundarme de sentimientos; vivir tormentas y experiencias sin llevarlas nunca fuera de mí. No soy solo mi exterior; no soy solo esa persona que ves con tu mirada, o el reflejo de mí que veo cada día. Soy sentimientos encontrados: dilemas, frustraciones, desánimo, energía, alegría, rebeldía, furia, optimismo. Soy un soñador… un soñador despierto.
Soy alguien con muchos dilemas, errores e inseguridades. Soy alguien con un fuerte rechazo interno al conformismo, alguien en constante cambio. En esta charla soy el caballero errante, puesto que me encanta lo medieval. Soy ese guerrero que vive luchas internas, que confronta una realidad que no es nada complaciente; una realidad que te presiona y te obliga a luchar.
Soy ese caballero con armadura desgastada que viaja en busca de honor. Este caballero quiere caminar sin pulir sus vestiduras; es consciente de su proceso, de sus errores, de sus fallas y de sus debilidades. No quiere ser un simple caballero, puesto que él mismo se confronta y su ser —su psique— le dice que puede ser un caballero en todo el sentido de la palabra: alguien cuyos valores son ley, alguien cuya fe y dominio son férreos en la tormenta.
Quiero ser ese caballero que lucha, que viaja, vive y cambia; el cual se detiene a observar la infinidad del mundo y del cielo, brotando de la inmensidad de su propio corazón y mente. La vida me ha puesto pruebas, me ha presionado, y aún continúa. Nunca ha sido fácil, pues golpea cuando menos lo esperas; tú mismo te golpeas cuando menos lo esperas.
Después de un gran camino recorrido, es hora de trabajar, no para «llegar a ser» el caballero, sino para vivirlo y serlo desde ahora, desde siempre. Las pruebas y los desafíos nunca terminan, solo evolucionan. Hoy sé que quiero mejorar; sé que por mi honor y mis valores llegaré a lugares inimaginables. Quiero ser un mejor caballero: siempre listo y siempre a la orden para quien más lo necesite y para su doncella amada, a la cual respetará y será fiel, como lo será a sí mismo y a su honor.
Como caballero y hombre, este caballero errante seguirá esforzándose, viajando y aprendiendo hasta que llegues. Que Dios y mi fe sean mi guía, mi alivio y mi alegría. Que la luna y las estrellas sean un reflejo de ti, mi bella doncella.